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Sigue el riesgo de inundación en el Bajo Lempa


Redacción YSUCA / 09 junio 2021 / 7:03 pm

Río Lempa | Foto Radio YSUCA, Ramón Padilla

Vivir en el Bajo Lempa significa el cultivo de hortalizas y granos básicos, entre otras cosas y mantener ganado porque hay familias rurales.

La historia de este lugar revela constantes inundaciones. Una de las más impactantes es la registrada en 1998 por el huracán Mitch, que causó severos daños y diferentes pérdidas a nivel de Centroamérica.

Tras esto se construyó una borda para reducir el desborde del río Lempa por fenómenos naturales o la apertura de las compuertas de la Central Hidroeléctrica “15 de septiembre”.

Pero hoy sigue el riesgo porque aún no se finaliza la construcción de una borda de 4.5 kilómetros por la comunidad “Mata de Piña”, cercana al bosque Nancuchiname.

A esto se suma el deterioro de la borda porque la han dejado sin mantenimiento en los meses de verano y por esta razón sigue el riesgo de inundación

José Santos Guevara vive en El Bajo Lempa desde 1992, tras la firma de los Acuerdos de Paz. Don José dice que la continuidad de las inundaciones generan inseguridad en la producción agrícola.

“Pues fíjese que aparte de todo lo que uno pierde, verdad, porque eso también es un sentimiento de impotencia, es algo que uno ve en la gente y uno cree que tiene que haber una manera de resolverse. Pero que lo que hace falta es siempre voluntad política y aparte de eso es impresionante ver, por ejemplo, las personas adultas mayores en todas las dificultades que tienen ellos al momento de ser evacuadas, de salir de su casita, los niños también es otro impacto fuerte que uno puede ver y nosotros siempre nos hemos movido en todos esos momentos de evacuaciones y hemos podido ver el sufrimiento de la gente y eso impacta”.

Las inundaciones causadas por el huracán Mitch en 1998, el huracán Stand en 2005, la tormenta Aída en 2009, Agatha en 2010, la 12-E en 2011 y otra inundación en 2011, muestran el riesgo constante en la zona del Bajo Lempa.

Todas esas inundaciones han causado pérdidas principalmente en los cultivos de las familias, a esto se suman otros fenómenos como las sequías.

José Santos Guevara, en la actualidad es director ejecutivo de  la Asociación Intercomunal del Bajo Lempa (ACUDESBAL) y manifiesta que se ha dejado a un lado la alta vulnerabilidad y el riesgo de pérdidas.

“Por ejemplo si usted revisa ahora el presupuesto del Ministerio de Agricultura qué es el que históricamente ha estado como responsable de la construcción de bordas, no encuentra una partida que sea para construir bordas o limpiar drenos o hacer obras de mitigación. Y también si va al MOP, que pudiera hacer el otro ministerio que se relaciona, tampoco existe algo específico, sabiendo que es un tema muy fuerte, pues aparte de lo que pueden hacer con las cárcavas en San Salvador que es también otro grandísimo problema muy similar a lo que estamos padeciendo nosotros, en las cuencas bajas y que conste no es el Bajo Lempa”.

Se estima que en el Bajo Lempa viven unas 10 mil personas y los albergues destinados para posibles inundaciones, desde la pandemia, se han utilizado para la COVID-19 y actualmente se desconoce si las autoridades tienen una alternativa ante una posible inundación. 

Los habitantes de la zona confían en que haya  voluntad política para evitar pérdidas humanas y materiales.