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El Salvador vulnerable al desastre


Redacción YSUCA / 19 junio 2021 / 4:51 pm

Colonia La Málaga, 13 avenida Sur | Foto Radio YSUCA, Gerardo Castro


La agonía que provoca el invierno

Las lluvias se han hecho presentes en el territorio nacional y una vez más han evidenciado que el país sigue siendo vulnerable ante este tipo de fenómenos.

Árboles caídos, vallas publicitarias derribadas, deslaves, inundaciones urbanas, desborde de ríos y evacuados vuelven a ser parte de las noticias, como todos los años.


Colonia Santa Lucía, Ilopango | Foto cortesía @Elilopango


Una de las zonas que se inundó con las intensas lluvias a principios del mes de junio fue la colonia Santa Lucía, ubicada en Ilopango al oriente de la capital. En esta zona los pobladores aseguran que cada invierno es la misma situación: las casas siempre se llenan de agua.

Vladimir Mendoza cuenta que cada tormenta es un riesgo, a tal punto que se ha coordinado con su familia para que se turnen y uno esté despierto mientras llueve, para alertar al resto de la familia si sube el nivel de agua y así poder escapar.

Este tipo de vida no solo afecta lo material, si no también la salud mental de estas personas, que hoy por hoy dicen estar abandonadas por las autoridades y, como es costumbre, se aparecen únicamente cuando el desastre ya está presente.



Además el territorio salvadoreño está situado también en zona sísmica, directamente afectado por una cadena volcánica, así como por las placas tectónicas Caribe y Coco, que al chocar provocan terremotos, como los ocurridos en 2001 y que ocasionaron más de mil muertos.

Los mayores destrozos no los provocan los movimientos de tierra sino las lluvias.

Las intensas tormentas que durante las dos últimas semanas se han dejado sentir, han provocado temor en la población y es que todavía sufren los daños de las tormentas tropicales Amanda y Cristóbal, Eta e Iota, las cuales inundaron diversas zonas del país y provocaron daños en viviendas e infraestructuras.

Además, dejaron al descubierto la enorme vulnerabilidad que existe en El Salvador, es por ello que Rubén Quintanilla, representante de la Concertación Regional para la Gestión De Riesgo, lamenta que la actual administración de Gobierno desmantele las instituciones que abordan la vulnerabilidad ambiental en el país.

Asimismo, reitera la poca apertura para acceder a información sobre los planes que se ejecutan desde Protección Civil y otras instituciones.



El informe “Nacional del Estado de los Riesgos y Vulnerabilidades”, publicado en el 2017, por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, detalla que el 88.7 por ciento del territorio se considera zona de riesgo y sobre esa superficie se asienta el 95.4% de la población, lo cual lo hace uno de los países más vulnerables del mundo.

Debido a esto, Quintanilla urgió en la necesidad de fortalecer la prevención y la preparación de las comunidades a fin de dar una respuesta rápida y contrarrestar las pérdidas que surjan ante el impacto de un fenómeno socioambiental.



Pero este llamado parece caer en oídos sordos, ya que cuando llega la época de lluvia el temor, la incertidumbre, la inseguridad y la sensación de abandono surge cuando los ríos se desbordan y arrastran lo que se pone enfrente.

La mitigación de riesgo está sin ser aplicada, prueba de ello es una borda que esta dañada en la Residencial Santa Anita en San Salvador, un residente de esta zona desde hace 15 años,  Mario Mejía, dice que las próximas lluvias podrían romper el borde y causar inundaciones.


Borda dañada en Río El Arenal, colonia Santa Anita, San Salvador | Foto Radio YSUCA



No solo las inundaciones generan ansiedad y miedo en el país en este época de lluvia. También están las cárcavas, las cuales son socavones producidos en rocas y suelos de lugares con pendiente. 

En Ilopango han aparecido cuatro amenazas de este tipo en la colonia Las Cañas. Pese a que los miembros de esta comunidad vienen denunciando esta situación desde hace muchos años, las autoridades nuevamente se hacen las desentendidas.

El presidente de la ADESCO de Las Cañas, Pedro Rojas, confirmó que el Ministerio de Obras Públicas (MOP) ha llegado a verificar la zona, no obstante, señala que cada día que pasa los daños continúan y las obras de mitigación no pueden esperar más tiempo.



Cárcava reparto Las Cañas | Foto Radio YSUCA, Edgar Franco

La época lluviosa ha llegado al país y durante dos semanas esta no ha dado tregua y viene acompañada de tormentas fuertes, que, de acuerdo con Pedro Rojas, siguen minando la cárcava;  a tal punto que siempre se espera lo peor.



Un informe de la Mesa Permanente Para la Gestión de Riesgos, fechado en mayo, señaló que, en los últimos 20 años, El Salvador ha registrado 12 desastres de gran magnitud, que han significado más de 4 mil 332 fallecidos, 2 millones 760 mil 659 damnificados y 3 mil 953 millones de dólares en pérdidas.

Casa afectada en Colonia Los Arcos, al lado de colonia La Málaga | Foto Radio YSUCA, Gerardo Castro

La población más impactada han sido las mujeres y las niñas, debido a las condiciones de vulnerabilidad.

Por otra parte, la vulnerabilidad lejos de reducirse pareciera agrandarse, por ejemplo, en la región norte de San Salvador se está eliminando una importante zona de recarga acuífera para construir un complejo urbanístico, denominado Valle El Ángel, con la total indiferencia del Estado.

De igual manera, en municipios como Santo Tomás en San Salvador, San Julián en Sonsonate y en muchos otros lugares continúa la depredación de bosques, la contaminación de fuentes de agua y la disposición inadecuada de los desechos sólidos.

Asimismo, en la zona costera el monocultivo de caña de azúcar se expande sin ningún control, agotando fuentes de agua,  erosionando la biodiversidad, contaminando el suelo y afectando la salud pública.

Todo esto demuestra que el país no cuenta con una política ambiental y debido a ello se toman malas decisiones. El panorama que hoy nos dibuja con mucha claridad estas lluvias  muestra que es necesario comenzar a hacer justicia ambiental. Así lo dicen ambientalistas, organizaciones de la sociedad civil y la misma ciudadanía que año con año sufre de las inclemencias del clima.