Dale play


Opinión

Navidad y San José


Redacción YSUCA / 24 diciembre 2020 / 3:12 pm

Por: José María Tojeira*

Todas las Navidades recordamos a San José. Pero en las de este año el Papa Francisco nos anima a tenerlo especialmente presente. Se acaban de cumplir 150 años de la declaración de San José como patrono de la Iglesia, y el Papa nos ha enviado una Carta Apostólica, titulada “Con corazón de padre”, designando el año que transcurre desde el 8 de Diciembre pasado hasta el 8 del mismo mes del año 2021, como año de San José. En ese sentido, durante estas Navidades será bueno que reflexionemos en particular sobre la presencia y papel de un hombre común, profundamente bueno, en lo que San Juan Crisóstomo, citado por el Papa, llama la “economía de la encarnación”.

El Evangelio de Lucas nos dice textualmente que Jesús niño, en compañía de sus padres, “crecía en sabiduría, estatura y gracia, ante Dios y ante los seres humanos” (Lc 2, 52). No hay duda de que en su carácter, en su modo de relacionarse con quienes le rodeaban, Jesús aprendió y asumió cualidades de su madre y de su padre. Podemos imaginar que la compasión, la ternura la aprendió más de su madre. Y de su padre la rectitud, la capacidad madura de enfrentarse a la vida y defender su opinión. De ambos la esperanza puesta en el Reino de Dios y la alegría de saberse amado por Él. En particular el Papa, en su Carta dirigida a toda la Iglesia, insiste en una serie de cualidades que son especialmente importantes para quienes vivimos en El Salvador.

Frente al machismo, tan presente en nuestras sociedades, no hay duda de que José desarrolló un tipo de masculinidad mucho más abierto al diálogo y comprensión de la mujer. No se consideraba superior a María, e incluso ante el incomprensible embarazo de ella, estaba más dispuesto a retirarse de ella en secreto que a denunciarla. La comprensión del misterio de amor de Dios presente en el seno de su esposa, acrecentó sin duda el cariño y el espíritu de responsabilidad y servicio. José fue también, como tantos salvadoreños en la actualidad, padre en circunstancias difíciles. El Papa Francisco pone la “valentía creativa” como uno de los rasgos. La migración, el desplazamiento forzado interno que hoy sufren muchos de nuestros hermanos salvadoreños, fueron también decisiones difíciles que tuvo que tomar José.

Recordar a José en estas Navidades nos vendrá bien. Era un hombre sencillo, como muchos de nuestros artesanos tradicionales. Sin mayor formación religiosa, pero con una honda vivencia de fe y fidelidad a las normas y prácticas judías. Jugó un papel extraordinario, probablemente sin darse cuenta plenamente de la importancia que tuvo en la vida de Jesús. Y por supuesto sin soñar ni poder prever que miles de  millones de personas llegaríamos  conocer su nombre, y que trataríamos de seguir el camino mostrado por su Hijo.

La Navidad nos muestra siempre cómo Dios trabaja desde abajo y desde el corazón de las personas. El mundo se mantiene con valores y con esperanza, porque continúa habiendo en él muchos hombres y mujeres que buscan bondad, coherencia y confían en Dios y/o en valores de generosidad que implican trascendencia. La Navidad es tiempo de confianza en Dios, de admiración y reverencia ante el misterio del Amor hecho carne, pero también de confianza en lo que los hombres y mujeres de  nuestro tiempo tenemos de humano. “Para ser libres nos ha liberado Cristo”, decía Pablo en Gal 5, 1. Viendo cómo liberó a José de sus miedos e inseguridades, sabemos que puede liberarnos a todos y convertirnos en personas que siguen a Jesús, que cuidan su Evangelio y que pueden convertirse, con su palabra y su vida, en discípulos y misioneros de Aquel que nos amó y se entregó por nosotros.

*José María Tojeira, S.J., Director del IDHUCA

Escribe tu comentario