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En El Salvador hay “ciegos que, viendo, no ven” y un gobernante que manipula el discurso, dicen expertos


Redacción YSUCA / 06 julio 2024 / 10:05 am

Imagen Radio YSUCA

Por Milton Rodríguez


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En El Salvador “hay un nivel muy bajo de formación política, en sentido estricto y eso tiene que ver también con un bajo nivel de escolaridad en el sistema educativo del país, o sea la situación del pensamiento crítico está bien bajo y los gobernantes -actuales- saben eso.

Saben que la democracia no funciona así y tendría que haber más espacios de opinión, más reparto de la carga gubernamental, en más poderes, como debería ser, pero eso no lo hacen ellos porque les resulta más fácil, tener a una población sumisa, para llevarla así por la vía autoritaria”.

Así opinó el padre Vicente Chopin, de la diócesis de San Vicente, al analizar las actitudes sumisas de algunos salvadoreños y seguidores de Nayib Bukele, quien el 1 de junio pasado se convirtió en el primer mandatario inconstitucional de El Salvador, después de la firma de los Acuerdos de Paz, en 1992.

En su discurso, Bukele confirmó su desinterés por el Estado de derecho y los principios fundamentales de la democracia. Al igual que en 2019, el mandatario ilegítimo pidió a los asistentes a la Plaza Gerardo Barrios, en el Centro de San Salvador, levantar su mano y hacer un juramento de defender las acciones de su gobierno y “nunca escuchar a los enemigos del pueblo” en referencia a quienes lo critican.

Analistas señalan que el gobernante redujo a los ciudadanos a súbditos, al exigirles que deben apoyar y obedecer “sin quejarse”. En redes sociales circuló un video donde se veía a simpatizantes de Nuevas Idea reunidos en Montreal y en Quebec, Canadá, haciendo el mismo juramento mientras veían el evento en una pantalla.

A juicio de Chopin, este comportamiento sumiso tendrá en el futuro un tope cultural, político e incluso económico. Añade que el problema no está solo en la población, sino en el modo como el gobernante se mira a sí mismo.

“Cuando uno pide un juramento a una población o a una persona es porque no confía y necesita escuchar que le dice: seguro que te amo, pero seguramente son solo palabras y no tiene asidero en la realidad”, expresó el también catedrático universitario.

Durante su formación como sacerdote y teólogo, Chopin estudió filosofía. Este medio le consultó qué lectura se puede hacer desde la rama filosófica respecto al comportamiento de la ciudadanía en el contexto actual. El padre Chopin subrayó que esta sumisión no sólo tiene que ver con los niveles culturales de la población, sino con la manipulación del discurso por parte del gobernante.



Régimen narrativo del oficialismo es exitoso en términos comunicativos, pero “no es democratico”

Según datos oficiales, en el país ha aumentado la pobreza, no hay medicinas en los hospitales públicos, a la única universidad del Estado no se le entrega el presupuesto que por ley le corresponde y el actual gobierno no rinde cuentas del manejo de fondos públicos. En esa misma dirección, analistas reprochan que el actual gobierno se vale de luces led y cosas superficiales para que los salvadoreños se olviden de los problemas reales.

Recientemente, la catedrática de la UCA, Ivón Rivera, explicó en una tertulia que en el país actualmente hay “un régimen narrativo” que funciona como una forma de dominio sobre la representación de eventos históricos, contemporáneos y futuros.

La especialista dijo que el régimen narrativo que utiliza el oficialismo es exitoso en términos comunicativos, pero recalcó que éste “no es democrático”.

En 2022, una investigación de la agencia Reuters reveló que en el país se manipula el discurso político, se acosa a críticos del gobierno salvadoreño en medios digitales y se hace uso de ejércitos de cuentas falsas para simular apoyo a Bukele. También la investigación periodística detalló que para esos fines, el oficialismo tenía , en esa fecha, 1,500 canales de Youtube y 1,056 páginas de Facebook.

En enero del 2021, el vicerrector de Proyección Social de la UCA, Omar Serrano, publicó un artículo de opinión titulado: “Ciegos que, viendo, no ven” cuyo título es una frase del portugués José Saramago, premio Nobel de literatura, autor de la novela Ensayo sobre la ceguera, publicada en 1995 que invita a abrir los ojos a la realidad, a mirar más allá de lo que se ve a simple vista, a ver detrás de lo que sale en los medios de comunicación.

La novela trata de un país que se ve paralizado a consecuencia de una extraña pandemia que causa que las personas solo vean un fondo blanco, sin distinguir nada más. Saramago dijo que su novela “plasmaba, criticaba y desenmascaraba a una sociedad podrida y desencajada”. Ensayo sobre la ceguera relata una realidad social: los seres humanos no son ciegos, pero están ciegos porque viendo, no ven, explica Serrano.

Como autómatas, reciben y cumplen órdenes sin cuestionar nada, sin preguntarse a ellos mismos si las órdenes que reciben son buenas o no; se limitan a repetir lo que escuchan sin comprobarlo. Así, la sociedad se sumerge en un adormecimiento profundo, añade.

En esa ocasión, Serrano indicó que en el país hay señales que deberían encender las alarmas sobre las pretensiones reales de los que dirigen al país. Sin embargo, mucha gente parece no ver lo que está sucediendo. Ensayo sobre la ceguera nos invita a reflexionar: ¿por qué nos quedamos ciegos? expresa el académico.

Al igual que Serrano, el padre Chopin ve alguna relación entre la novela del portugués y la realidad salvadoreña. El argumento es más o menos el mismo, dice el religioso y explica que el problema es del pensamiento crítico que se desarrolla a partir de los niveles culturales.

Y es que la novela se apega al contexto actual en que muchos salvadoreños restan importancia a las violaciones a derechos humanos, denunciadas por diversas organizaciones, así como a la pérdida de derechos humanos fundamentales por el régimen de excepción, al uso de fondos de pensiones y a la falta de información pública en las entidades estatales.

Bukele se refirió el 1 de junio a los resultados de su gestión en materia de seguridad y calificó como “burocracia” el apegarse a las normas y al debido proceso que garantiza el respeto a los derechos de la ciudadanía. Sin embargo, en el ensayo de Saramago, se evidencia que el irrespeto a las reglas ocasiona un caos total, ya que cada uno hace lo que le da la gana.

“Los dictadores no tienen ningún límite”

Entrevistado por radio YSUCA, el exdirector del Instituto de Medicina Legal, José Miguel Fortín Magaña, advirtió que “los dictadores no tienen ningún límite”. Además, se mostró a la expectativa del día en que las personas empiecen a despertar de lo que denominó: “una especie de hipnosis colectiva”, que según Fortin Magña, es muy típica de los pueblos que están acostumbrados a necesitar un Mesías que le quiten los problemas y que les resuelvan sus cosas.

Desde una perspectiva psiquiátrica, el experto analizó la personalidad del gobernante y aseguró que en el país existe miedo y una ilusión vana.



Una especialista en psiquiatría que prefirió hablar en condición de anonimato, opinó que la gente, finalmente, desea estar bien y una “ilusión de bien” es una satisfacción para algunos. “Estamos aún en un inicio de algo que se irá desgastando a una velocidad desconocida para mí, pero inevitable”, dijo la psiquiatra.

Por su parte, Roberto López, académico del Departamento de Sociología y Ciencias Políticas de la UCA, dice que desde su campo se ve un comportamiento social “muy preocupante”, porque vemos que esa sumisión ciudadana está asociada con una cultura política de mucho miedo, de mucho silencio y de muy poca crítica a lo que está pasando actualmente.

El sociólogo enfatiza que eso está asociado con un estilo de gobernar que juega mucho con la amenaza y con el autoritarismo.

La sociedad mira todo esto como un sacrificio necesario para lograr los objetivos que se ha planteado el gobierno. Le han hecho creer a la población que no hay otra manera, que no hay otro camino posible más que ese, dice Roberto López, quien sugirió a la ciudadanía ser más exigente con la versión de la realidad que recibe.



El padre Vicente Chopin ve que en esto hay un tema histórico. “Nosotros no hemos superado la situación colonial, es decir, vemos al gobernante como un monarca”, dijo, al advertir que la falta de una ciudadanía activa no llevará al país a ninguna parte, sino que obligará a repetir ciclos que ya se han vivido en el pasado.



A finales del 2023, se publicaron los resultados de las pruebas Pisa, que cada tres años evalúan la situación educativa de los estudiantes de 15 años que cursan al menos séptimo grado. La UCA publicó un editorial en el que señalaba que esa fue la primera vez que El Salvador era incluido en la prueba y que los resultados, como era de esperarse, no fueron buenos. Ello constituye “un claro llamado a examinar el sistema educativo nacional”, se lee en el editorial.

Los bajos resultados en comprensión lectora dejan en ridículo a todos aquellos que piensan que con el aprendizaje del inglés y del chino, junto con el uso de computadoras, El Salvador encontrará el camino del desarrollo, añade el editorial.

Según la UCA, los cambios deben ser muchos y notables, tanto en la inversión y en la preparación de los maestros, como en la conciencia de la ciudadanía y de sus liderazgos.

En abril del 2024, la UCA publicó un editorial titulado: Propaganda engañosa en el que expone que una cosa es el discurso oficial que se impone a fuerza de repetirlo sin descanso, gracias a una inversión multimillonaria, y otra, la realidad.

Agrega que en la actualidad, muchas salvadoreñas y salvadoreños han sido presa de la publicidad engañosa, pero tarde o temprano, la realidad los hará despertar.