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Internacionales

Los líderes enfrentados en Libia sellan en Moscú los términos del alto el fuego


Imelda Jacobo / 13 enero 2020 / 12:01 pm

Radio Francia Internacional


Guerrillero fiel al gobierno de Trípoli de Unidad Nacional el pasado mes de mayo al sur de la capital Mahmud TURKIA / AFP

El Gobierno de Unión Nacional se suma al cese de la violencia respaldado por el caudillo del este del país, el mariscal Jalifa Hafter. Hoy sellan en Moscú las condiciones del alto el fuego. 

Las dos partes del conflicto libio, el este liderado por el mariscal Jalifa Haftar y el oeste con el gobierno reconocido de Unión Nacional de Fayez al Sarraj, han sellado hoy lunes en Moscú las modalidades del alto el fuego entre sus tropas que entró en vigor ayer domingo en el país y que llevaba tiempo siendo promovido por Turquía y sobre todo por Rusia, cuyo rol decivisivo ha quedado más patente que nunca. 

La guerra se había estancado en un punto muerto, con más de 1.500 víctimas mortales y sin que Hafter desde el este avanzase en su objetivo de tomar la capital. Pero desde hace varios meses Hafter contó con la ayuda de armamento y mercenarios rusos. La réplica la dio Erdogan que consiguió el pasado 2 de enero que el Parlamento turco aprobase el envío de soldados regulares a Libia en apoyo al gobienro reconocido de Fayez Al Saaraj. Con la Unión Europea fuera de juego del tablero, bastó un acuerdo entre las dos potencias, entre Turquía y Rusia, entre Erdogan y Putin, para que las dos partes del conflicto libio aceptaran lo que el resto de la comunidad internacional no pudo lograr.

El enviado especial de la ONU para Libia, el libanés Ghassan Salamé , se había quejado en numerosas ocasiones de lo difícil que era conseguir un alto el fuego mientras potencias extranjeras contribuyesen a romper el embargo de armas decretado por la ONU en Libia en 2011. Ahora queda por ver también cuánto puede durar un alto el fuego que en teoría entró en vigor a primeras horas de la madrugada del domingo. Ya desde las primeras horas, ambas partes acusaban a sus enemigos de haber roto el acuerdo. 

Por delante queda la dificultad de mantener un alto el fuego en un contexto complicado ya que ambos bandos se nutren de varias milicias extranjeras: en el Este hay mercenarios de Sudán y Rusia y en el Oeste, mercenarios que gozan del apoyo turco. Respecto a la presencia rusa en el conflicto, Vladimir Putin sigue con el mismo patrón que siguió en el conflicto ucraniano: negar cualquier implicación a nivel estado: “si hay ciudadanos rusos allá, no representan al estado ruso ni reciben dinero ruso”, declaró la semana pasada.

Libia, un país petrolero, está sumido en el caos desde la caída en 2011 del régimen de Muamar Gadafi después de una revuelta popular y una intervención militar liderada por Francia, el Reino Unido y Estados Unidos.

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