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Editorial

Decididos a desaparecer


Imelda Jacobo / 21 octubre 2019 / 3:55 pm

Editorial UCA

La Asamblea Legislativa lo volvió hacer. Esta vez, los protagonistas fueron Arena y el FMLN, aunque otros partidos también participaron en el reparto. Después de casi un mes de retraso se nombró a José Apolonio Tobar Serrano como nuevo procurador de derechos humanos, en un marco de desacuerdos, acusaciones y aguda falta de vergüenza. A tal grado que 21 diputados propietarios fueron sustituidos por suplentes a fin de neutralizar su desacuerdo y alcanzar los votos (56) que se necesitaban para la elección. Esta acción demuestra que los esquemas mentales y procedimentales de los partidos y sus dirigentes siguen siendo los mismos que la población rechaza cada vez con mayor contundencia.

La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos es fruto de los Acuerdos de Paz, y estos a su vez, de una larga lucha y muchas vidas sacrificadas. La Procuraduría es una institución clave para la defensa y promoción de los derechos humanos, así como para vigilar que las autoridades cumplan la ley y rindan cuentas. Solo un sistema de gobierno en el que las instituciones del Estado y los funcionarios están sujetos a diversas formas de control puede considerarse democrático. Pero los diputados no lo entienden así, aunque en sus discursos digan lo contrario.

Una rápida revisión a la hoja de vida de Tobar Serrano despierta las alarmas: tiene abiertos en su contra cuatro expedientes de investigación penal. Esto debió ser razón suficiente para sacarlo de la lista de candidatos. Por otra parte, para que la Procuraduría defienda del Estado a los ciudadanos mediante la vigilancia, control, supervisión y fiscalización, debe ser independiente de los partidos y grupos de poder, pero esa condición queda en entredicho con la elección de Tobar Serrano. Y esto mina la credibilidad del procurador. Ello es muy grave, pues, dada la naturaleza no vinculante de las facultades de la Procuraduría, la principal fuente de legitimidad de la institución es la opinión pública y el respaldo ciudadano ¿Qué respaldo ciudadano podrá granjearse un procurador que llega al cargo gracias a una componenda entre Arena y el FMLN?

El FMLN y Arena se volvieron a unir, como hicieron para aprobar leyes “manoduristas” que violentan los derechos humanos y para mantener la impunidad de las graves violaciones a los derechos humanos durante el conflicto armado. Por su éxito en darle continuidad a esa lógica perversa, los diputados y dirigentes de Arena y el FMLN pueden darse por satisfechos momentáneamente, solo momentáneamente. El futuro dominio legislativo de un partido cian, autoritario y efectista se va materializando no por lo que hace o deja de hacer el Gobierno, sino por la necia persistencia de los partidos tradicionales en sus vicios. Se afirma que en la próxima elección legislativa desaparecerán; ante este último capítulo de su afán antidemocrático, es claro que están decididos a que el pronóstico se cumpla. El horizonte pinta oscuro para nuestra democracia.

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