Opinión

La lucha por la conquista política de los jóvenes en el espacio digital


Imelda Jacobo / 20 noviembre 2018 / 5:59 pm

Por Guillermo Mejía*

En el panorama que se vive en la sociedad contemporánea, inmersa en la mediatización de la política y la presencia de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en la vida cotidiana, los políticos han tenido que asumir los retos que conlleva conquistar a los jóvenes utilizando las herramientas digitales.

Los especialistas argentinos Lucas Malaspina y Mercedes Larosa señalan, en un artículo de opinión de la revista Nueva Sociedad, que en América Latina los jóvenes representan el 30 por ciento de la población y toman en cuenta al estrato de entre los 18 y 35 años, conocidos como la “generación de los Millennnials”, por los cuales se pelean los políticos.

“La tecnología tiene un rol primordial en sus vidas a la hora de interactuar socialmente, de consumir y de manifestar sus opiniones. Inevitablemente, esta nueva manera de socializar afecta su manera de politizar(se)”, afirman los investigadores.

“Se trata de una generación que se moldea a través de lo instantáneo y que, al mismo tiempo, parece tendiente a involucrarse con causas puntuales. Una generación que establece relaciones con los partidos y con estructuras orgánicas más laxas y equívocas”, agregan.

Según los autores, la vanguardia en la exploración y utilización de las nuevas herramientas en la política la desplegó Barack Obama en las elecciones de Estados Unidos, en 2008. Quedó demostrada la eficacia del uso de redes sociales como un factor importante para expandir mensajes y comunicarse con la ciudadanía de forma directa y dinámica.

“Además de tejer redes entre sus propios seguidores para fortalecer al núcleo duro en el que se basaban sus votos seguros. Mientras que el eje central en 2008 estaba enfocado en el uso de las redes sociales, en las elecciones de 2012 todo giró alrededor del big data, con el trabajo de un equipo multidisciplinario que analizó los datos demográficos, etarios, socioculturales y económicos de los probables electores de Obama con el fin de utilizar la microsegmentación”, explican.

En la primera elección obtuvo 66 por ciento de los votos de los jóvenes de 18 a 29 años, mientras que cuatro años después consiguió 60 por ciento, concluyen los estudiosos argentinos.

En América Latina, Malaspina y Larosa ponen como ejemplos los resultados electorales presidenciales en Argentina, Brasil y México, donde los jóvenes –una vez apáticos frente a la política- participaron activamente utilizando herramientas digitales: redes sociales y el canal de mensajería Whatsapp.

Pero, en América Latina, son sobre todo los partidos de derecha los que tienen mayor claridad sobre el uso de las redes sociales para enamorar a los jóvenes y, por ende, han incursionado con éxito.

“En cambio, los sectores de izquierda, progresistas o nacional populares, en general llegan con retraso a disputar poder en este terreno. Y es que este campo de acción estaba muy desestimado, por lo que quedó librado a las iniciativas individuales de sus propios militantes. Una razón posible por la que la derecha absorbió más rápido este know how puede hallarse quizás en la mayor cercanía de sus cuadros con el mundo corporativo”, advierten los expertos argentinos.

Sin embargo, no se puede caer en la ingenuidad de creer que las redes de por sí tienen que ver con la democracia y con una visión progresista de la sociedad, basta ver el caso brasileño donde triunfó Jair Bolsonaro, un racista, homofóbico y machista, que supo utilizar las herramientas digitales.

Sería muy interesante ver lo que pasa con los jóvenes y la apuesta de los políticos a través del entorno digital en el actual proceso electoral presidencial salvadoreño.

 

*Guillermo Mejía, periodista y profesor universitario.

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